La triste vida de los perros de rehala
Publicado con fecha 15 febrero 2010
La pasada semana se publicó un artículo de Carlos de Hita, en El sonido de la naturaleza, acerca de los perros de caza, tras una jornada de montería en Sierra Morena. Carlos de Hita es técnico de sonido de la naturaleza, durante su actividad ha registrado un amplio archivo sonoro de las voces de la fauna espanola pero también africana, asiática y amazónica; de actividades tradicionales, así como de los principales paisajes sonoros ibéricos y canarios. Podeis leer el artículo completo en El sonido de la naturaleza, este es un extracto:
Pertenecen a una de las rehalas que participaron en una montería en Sierra Morena el pasado domingo, día 7, para poner punto final por esa zona a la temporada de caza. Son podencos; pasan la mayor parte de sus vidas encerrados en cercados, en grandes jaulones en los que las peleas a dentelladas son comunes. Las calvas y cicatrices de sus caras denotan la violencia en que transcurre su perra existencia. Cuando salgan de la jaula en que están encerrados batirán con furia el monte, levantando y persiguiendo a sus presas, jabalíes y ciervos, que huirán despavoridas ante ellos. Y sin embargo, en la expresión de cada uno de estos desgraciados quedan todavía restos de ese fondo noble, la mirada franca y profunda de cualquier perro. No se puede uno acercar al mundo de la caza con sentimentalismos. Pero es difícil no sentir pena por el cruel destino que ha marcado la existencia de estos animales.

La caza de montería es una práctica de caza mayor tradicional, en la cual se usan jaurías de perros fieros, entrenados para la caza en grupos que se denominan rehalas. En esta modalidad de caza mayor se abaten generalmente jabalíes y venados, aunque también otras especies como el gamo y el muflón. La organización más habitual es la disposición de una serie de armadas, líneas de tiro donde están puestos con cazadores, que rodean y cubren el terreno.
Desde un extremo se procede a la suelta de las rehalas que, conducidas por sus respectivos perreros, batirán el monte en diversas direcciones con el objeto último de que las piezas de caza en su huida traten de atravesar las líneas de monteros o sean avistadas por estos.
Este tipo de caza, se practica desde la antigüedad, siendo una práctica tradicional llevada a cabo por los reyes en la Edad Media. En el Libro de la montería del rey Alfonso XI, escrito entorno al año 1345, siglo XIV, se contiene una documentada recopilación de los procedimientos de caza mayor (venado, jabalí, oso) al uso y un censo, especialmente descriptivo, de montes y manchas, zonas de varias hectáreas en fincas de terratenientes. El libro tiene muchas páginas que hoy en dia se consideran como un tratado de cinofilia, ya que una buena parte de su contenido se dedica a la cría, cuidados y consejos veterinarios para los perros empleados en la caza.
En la época del Libro de la montería, los perros empleados en esta forma de caza se clasificaban en tres categorías:
- Canes de levantar
- Canes de correr
- Canes de tomar
A cada función atribuye el citado libro diferentes razas de perros. Así reconoce como canes de levantar a sabuesos, podencos y lebreros. Si bien el ideal es el perro que realiza ambas funciones y el Libro de la montería aconseja el adiestramiento idóneo para conseguir estas virtudes, «Et faciéndolo desta guisa, podran facer buenos también de levantar, como de correr.»
Los perros de levantar son los actuales perros de rastreo que localizan las piezas en sus encames y las obligan a huir hacia donde los mismos perros, acompañados de otros de pies ligeros (punteros), las persiguen llevándolas hasta las líneas donde se disponen los cazadores todo ello en medio de un constante latir al rastro o a la vista del perseguido. También se observa un diferente despliegue de los perros. Así una parte de los alanos se colocaba fuera del monte esperando a los animales perseguidos y cansados por el resto de la rehala. Asimismo se utilizaban perros «de renovar» o de refresco que se soltaban cuando los que ya habían corrido daban muestras de cansancio.

En España, existen gran cantidad de agrupaciones o asociaciones de rehalas y cotos de caza que permiten la montería de forma deportiva y como entretenimiento en entornos rurales. En Argentina, el Dogo Argentino, la única raza creada en el país, fue pensada para la Montería Criolla, la versión local que tiene como objetivos la caza de especies nativas como el casi extinto yaguareté, el perseguido puma, y el pecarí de collar, así como la gran cantidad de especies exóticas importadas y liberadas en los montes para fomentar la práctica de la caza al estilo europeo, como el jabalí, el ciervo colorado y otros tipos de cérvidos, que por otro lado tienen impacto negativo en los ecosistemas no preparados para convivir con éstos animales que forman parte de la fauna ibérica y mediterranea. Muchos cazadores monteros salen en defensa de este tipo de caza justificándola por la existencia del jabalí europeo en sus campos, cuando estos fueron introducidos en los montes argentinos con la finalidad de tener piezas de caza mayor para poder desarrollar esta práctica, algo que convierte sus argumentos en falaces y paradójicos.

Los perros de caza
El entrenamiento de los perros en la lucha cuerpo a cuerpo, muchas veces se lleva a cabo de manera cruenta e ilegal en las llamadas pruebas de campo. Generalmente se introduce al perro en una jaula donde se encuentra un puma o un jabalí en cautiverio, atados o sujetos con correas entre barrotes, para potenciar la agresividad y violencia de los animales que se encuentran en una situación de amenaza luchando a vida o muerte para un público que incumple las leyes contra la crueldad animal para su entretenimiento.
Durante las rehalas no es rara la pérdida de perros en las batidas de caza producto de la desesperada defensa de sus presas, animales heridos en el monte que viendo que van a perder la vida, se defienden con mayor intensidad de los perros, no siendo rara la muerte de éstos, o el quedar gravemente heridos. Los cazadores de montería generalmente son duchos en la sutura de sus canes en el medio del campo, siendo el hilo y la aguja parte indispensable de su equipo, aunque ningún veterinario profesional con sentido común aprobaría estas medidas. Los cazadores que recuperan a perros heridos o que no son ya útiles para las batidas de caza en el monte, pueden en muchos casos deshacerse de ellos, abandonándolos o entregandolos en perreras, donde muchos son sacrificados.

Según la clasificación de la FCI, seis de sus diez grupos corresponden exclusivamente a perros de caza, en sus distintas modalidades y dentro del grupo V también encontramos razas que son usadas en la caza. Así encontramos perros sabuesos, lebreles, terriers, perros de muestra, perros cobradores, perros de agua, perros levantadores o Spaniels, perros nórdicos de caza; también se encuentran gran cantidad de perros mestizos, sin raza y perros podencos en las rehalas.
Sabueso
Los sabuesos son perros con una gran capacidad olfativa, de gran variedad de tamaño y colores, suelen cazar en grupo, llamados rehalas o jaurías. Tras encontrar el rastro de la presa empiezan a perseguirla mientras van latiendo, es decir, ladrando; para avisar a los cazadores de su paradero, cuando consiguen alcanzar a la presa pueden llegar a matarla. La FCI creó para estos perros el Grupo VI.
Lebrel
Los lebreles son perros adaptados para la carrera, localizan a sus presas mediante la vista y tras una rápida persecución la alcanzan y matan. Están incluidos en el Grupo X de la FCI.
Terrier
Los terrier son razas originarias del Reino Unido en su mayoría. Poseen un carácter muy vivo y audaz. Han sido utilizados para la caza de alimañas en su propia madriguera. Las razas que pertenecen a este tipo están incluidas en el Grupo III.
Perro de muestra
Los perros de muestra son perros utilizados en la caza y que tienen la particularidad de que al localizar la presa se quedan quietos, señalando al cazador donde está la caza. Están incluido en el Grupo VII. Seguramente son los perros de caza más utilizados, ya que tienen más diversidad de especies para cazar.
Perro rastreador
Estos perros se dedican a buscar el rastro de los animales de tierra, como el conejo, estos perros tienen la nariz pegada al suelo buscando su presa, pueden olfatear también aves que pasen algún tiempo al suelo, como la codorniz. Estos perros, son capaces de coger el rastro de un conejo o liebre pasadas unas horas en que el animal pasó por el rastro del perro. El beagle es un claro ejemplo de perro rastreador por su buen olfato.
Perro cobrador
Su característica principal, es que van a buscar las presas caídas al suelo que los cazadores no hayan podido recoger, o simplemente los perros cobradores buscan las presas muertas se hayan caído al agua y que los cazadores no sepan encontrar y recuperar.
Hay muchas razas de perros cobradores, aunque estamos acostumbrados a verlos como animales de compañia, muchos de ellos labradores, pero los cazadores los entrenan para este tipo de actividad.
Perro levantador o Spaniel
Estos tipos de perros, lo que hacen es, hacer salir el animal de caza fuera de su escondite, para que el cazador lo pueda ver o para hacerlos correr hacia las lineas de tiro donde están situados cazadores.
Perro de agua
Estos perros no tienen miedo al agua, además tienen un tipo de pelaje con doble capa que los protege haciendolos casi impermeables, son muy utilizados en la caza del pato y otras aves de agua.
Etiquetas: maltrato, perros de caza
Categoria: Perros

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