Efectos de la esterilizaci贸n en los perros

Publicado con fecha 22 diciembre 2009

La esterilizaci贸n de los perros dom茅sticos suele tener como primer objetivo el evitar la superpoblaci贸n de perros en una zona y el abandono de camadas enteras de cachorros o de perros jovenes y adultos. Muchas veces hay due帽os de perras que no est谩n dispuestos a responsabilizarse de una camada tras un apareamiento no deseado y la gestaci贸n de la perra, por lo que abandonan a los cachorros a una muerte segura o los dejan en la calle tras el destete. En otros casos de abandono, algunos perros acaban en la calle debido a que fueron comprados como regalo de navidades, cumplea帽os o alg煤n otro motivo sin pensar en una tenencia responsable y son dejados en las calles cuando presentan problemas a la convivencia o los due帽os se separan, van de vacaciones en alg煤n viaje o se mudan de casa. En las asociaciones protectoras de animales que tienen refugio para mascotas, redes de casas de acogida y difunden animales en adopci贸n, suelen poner como condici贸n obligatoria al adoptante la esterilizaci贸n del animal.

Existe unanimidad en considerar la castraci贸n como un medio efectivo para tratar problemas conductuales que pudieran estar relacionados con la reproducci贸n como son el vagabundeo, la monta y la agresividad intraespec铆fica de los machos. Sin embargo, no existe unanimidad a la hora de determinar si la castraci贸n es efectiva o no en funci贸n del problema conductual. Concretamente, para los problemas de agresividad, muchos autores afirman que la castraci贸n o no sirve para nada o pudiera incluso agravarlos, mientras que otros opinan lo contrario. Teniendo en cuenta la falta de consenso y que no todos los perros tienen por qu茅 responder de la misma manera, no estar铆a justificado realizar una castraci贸n quir煤rgica de entrada, de tal forma que ser铆a recomendable, antes de dar el paso irreversible de dicho acto, hacer una valoraci贸n emp铆rica previa mediante la castraci贸n qu铆mica o con inyecciones.

esterilizaci贸n perrosCada vez es m谩s frecuente que muchos due帽os opten por castrar a su perro, siendo las hembras mucho m谩s objetivo de la esterilizaci贸n que los machos. Esto es debido, a que el principal fin de la castraci贸n es el de evitar la reproducci贸n, conductas molestas que pudieran estar relacionadas con el patr贸n reproductivo o trastornos relacionados con los niveles de hormonas. En dichas situaciones, la castraci贸n ha demostrado ser una medida muy rentable y efectiva.

Sin embargo, cuando el objetivo de la castraci贸n es intervenir en patrones conductuales del perro, la cosa cambia, pues no existe unanimidad a la hora de demostrar en qu茅 situaciones 茅sta es eficaz y en cu谩les pudiera ser ineficaz o incluso contraproducente. Concretamente, en los problemas de agresividad, la castraci贸n del perro s贸lo ha demostrado ser verdaderamente eficaz en la agresividad intraespec铆fica intrasexual, es decir entre perros del mismo sexo (Hart y Eckstein, 1997), concretamente la castraci贸n disminuye la agresividad intraespec铆fica en el macho, mientras que en la hembra tiene un efecto contrario ya que la aumenta (Roll y Unshelm, 1997).

Las perras suelen tener su primer celo entre los seis y nueve meses de edad aunque este plazo aumenta en funci贸n del tama帽o de la raza canina y del tiempo en el que alcanzan su crecimiento m谩ximo antes de llegar a la edad adulta. Para las razas caninas de tama帽o peque帽o o las perras mestizas de peque帽o tama帽o, el celo llega antes aunque en casos de tama帽os gigantes como el Gran Dan茅s o el San Bernardo puede prolongarse m谩s de los 10 meses de edad. El celo dura unas tres semanas, las descargas vaginales sanguinolentas son habituales en esta fase del ciclo, el flujo es m谩s abundante al inicio del celo y m谩s escaso y denso a medida que avanza. Los perros macho pueden oler a distancia a una perra que se encuentre en celo, por lo que si se desea evitar embarazos no deseados es necesario controlar a la perra al salir a pasear, teniendola a nuestro lado con correa, evitando los lugares frecuentados por muchos perros.

Algunos propietarios prefieren evitar riesgos de que la perra pueda quedarse pre帽ada, y buscan interrumpir el ciclo reproductor de la hembra, que normalmente tendr谩 uno o dos celos anuales. Para impedir el celo de la hembra, se puede inyectar por un profesional veterinario un preparado hormonal de larga duraci贸n, que suele posponer el celo durante cinco meses, tras lo cual la hembra puede volver a entrar en celo y ser receptiva a los machos. Otra alternativa qu铆mica menos agresiva, son los sprays que enmascaran el olor tipico emitido por las perras que atrae a los machos.

La esterilizaci贸n de la perra es el m茅todo m谩s habitual de control de natalidad asi como para evitar peligros derivados del celo o la aparici贸n posible de enfermedades. La intervenci贸n que realizan en las clinicas veterinarias para estirilizar a la perra es la ovariohisterectom铆a, consiste en extirpar el 煤tero y ambos ovarios. Tras la recuperaci贸n, la perra no volver谩 a tener la posibilidad de quedarse pre帽ada ni tendr谩 el celo. Se estima que la esterilizaci贸n tambi茅n reduce el riesgo de contraer c谩ncer de mama, si se realiza la esterilizaci贸n a edad temprana antes de la edad adulta tras el primer celo, se puede evitar tambi茅n el riesgo de padecer diabetes mellitus, que est谩 vinculada a los cambios hormonales de las hembras no esterilizadas. Las perras esterilizadas no pueden padecer piometra, pues se trata de una infecci贸n uterina. Una perra esterilizada no se escapar谩 de casa para tratar de aparearse, reduciendo el riesgo de perderse, ser agredida o sufrir accidentes.

La esterilizaci贸n en los machos es un tema de habitual pol茅mica, hay detractores que incluso cuando no saben si van a utilizar a los machos para la reproducci贸n, consideran que esterilizarlos cambia su personalidad y los vuelve obesos. Los partidarios de la esterilizaci贸n, coinciden en que la prioridad es evitar la superpoblaci贸n que lleva a los abandonos de mascotas, incluso consideran que es beneficioso para la salud, adem谩s de no cambiar la personalidad ni el nivel de actividad del perro. La castraci贸n consiste en la extirpaci贸n quirurgica de ambos test铆culos, de forma que el macho quede definitivamente incapacitado, para producir el esperma y la testosterona, la intervenci贸n es con anestesia general. La castraci贸n en los perros reduce el riesgo de contraer enfermedades como los tumores en los test铆culos, los adenomas anales o la hiperplasia prost谩tica benigna, un agrandamiento de la gl谩ndula prost谩tica provocado por la testosterona, la hormona sexual masculina. Su hipertrofia puede provocar problemas de micci贸n y deposici贸n.

Se cree que la castraci贸n vuelve a los perros m谩s tranquilos pero esto no siempre es asi, normalmente las costumbres indesables provocadas por el instinto sexual y las ganas de reproducirse se reducen notablemente, como el deseo de escaparse, de orinar marcando el territorio o la agresividad. Lo que no es seguro es que si el perro es castrado despu茅s de alcanzar la madurez y teniendo ya un patr贸n de sus costumbres territoriales, vaya a cambiar radicalmente por inhibir la producci贸n hormonal.

Efectos de la castraci贸n en perros sobre conductas no relacionadas con la reproducci贸n

Los efectos de la castraci贸n no son siempre inmediatos a pesar de que la concentraci贸n plasm谩tica de andr贸genos disminuye hasta valores pr谩cticamente nulos casi inmediatamente despu茅s de la misma (Manteca, 1996). Esto es debido probablemente a que las prote铆nas sintetizadas en las c茅lulas diana por inducci贸n de los andr贸genos tardan un tiempo en catabolizarse, de tal forma que el efecto androg茅nico se mantendr铆a hasta que 茅stas desapareciesen (Manteca, 2002).

La castraci贸n de los machos como es de presuponer, deber铆a de ser m谩s eficaz en aquellas conductas que requieresen el efecto activador de los andr贸genos. No obstante, hay mucha controversia a la hora de ponerse de acuerdo sobre los efectos y beneficios o perjuicios de la castraci贸n dependiendo del investigador como podemos observar a continuaci贸n:

1. En la poblaci贸n general de perros, se observa que los perros castrados muestran mayores problemas de agresi贸n que los no castrados, tanto en machos como en hembras (Guy y col., 2001 a, b, c; Podsberg y Serpell, 1997), siendo el colectivo de hembras el m谩s afectado (Podberscek y Serpell, 1996). Guy y col. observaron que en perros mayores de un a帽o, teniendo en cuenta el sexo y el hecho de haber sido castrados con anterioridad, el orden decreciente en cuanto a la frecuencia de agresi贸n (Guy y col, 2001a, c), la agresividad posesiva y la tendencia a gru帽ir (Guy y col, 2001c) era: a) Macho castrado b) Hembra castrada c) Macho entero d) Hembra entera. Teniendo en cuenta lo anterior, se observa que la castraci贸n actuar铆a como factor que favorecer铆a la agresi贸n en los machos y las hembras, concretamente Guy y col., (2001b) comprobaron que el aumento de la agresividad que se experimenta en el grupo de las hembras es proporcionalmente mayor que el que se experimenta en el de los machos.

2. El orden de agresividad por dominancia de mayor a menor es: macho entero, macho castrado, hembra castrada y hembra entera, de tal forma que la castraci贸n disminuir铆a la agresividad por dominancia en los machos y la aumentar铆a en las hembras (P茅rez-Guisado y col., 2006).

3. El castrar al perro no se asocia a una mayor incidencia de problemas conductuales (Kobelt y col., 2003).

4. La castraci贸n en machos disminuye la agresividad por dominancia o los problemas de agresi贸n y en hembras los aumenta (Blackshaw, 1991; Crowell-Davis, 1991; Wright, 1991).

5. Los machos castrados tienen una menor incidencia de agresiones frente al ser humano y una menor tendencia a pelearse con otros perro que los que son enteros (Overall y Lowe, 2001).

6. El perro entero reacciona con gru帽ido, ladrido y mordida con una mayor rapidez, intensidad y durante un mayor periodo de tiempo (Overall y Lowe, 2001).

7. Dentro de las hembras es m谩s frecuente la agresividad por dominancia en las que fueron castradas antes del a帽o de edad (O鈥橣arrel y Peachey, 1990.; Polsky, 1996). Por este motivo Overall (1995) piensa que no ser铆a recomendable castrar a las hembras antes del a帽o de edad y que deber铆amos de esperar que la perra tuviera al menos un ciclo estral.

8. La castraci贸n disminuye la agresividad intraespec铆fica en el macho y la aumenta en la hembra (Roll y Unshelm, 1997).

9. La castraci贸n disminuye la agresividad por miedo tanto en machos como hembras (Galac y Knol, 1996).

10. La castraci贸n reduce o elimina el marcaje territorial y la agresividad intrasexual en el 50-60% de los casos (Manteca, 1996 y 2002) y el vagabundeo en hasta el 90% de los casos (Manteca, 2002).

11. S贸lo menos de 1/3 del total de perros con problemas de agresi贸n establecidos mejoraron con la castraci贸n (Neilson y col., 1997).

12. La castraci贸n en machos reduce o suprime las conductas sexualmente dim贸rficas aunque no todos los machos responden igual, ya que influyen factores como son la edad del perro (en la agresividad por dominancia responden mejor los perros en los que el problema ya exist铆a desde hac铆a al menos 5 o 6 a帽os mientras que no respond铆an aquellos en los que el problema llevaba una media de 3 a帽os) y la experiencia previa a la castraci贸n (Hart y Eckstein, 1997).

13. La agresi贸n por dominancia apenas resulta afectada por la castraci贸n (supresi贸n en el 20-30% de los casos) y la agresividad territorial no resultaba afectada (Hart y Eckstein, 1997).

14. La castraci贸n influye de forma negativa en primer lugar en la agresi贸n frente a extra帽os, seguido por la ansiedad por separaci贸n y la agresi贸n frente a los propietarios (Takeuchi y col., 2001).

15. La castraci贸n en hembras se asocia a un aumento en este tipo de problemas, es decir, agresi贸n frente a extra帽os-propietarios y ansiedad por separaci贸n (Podberscek y Serpell, 1996). Seg煤n O’Farrell y Peachey (1990) en hembras castradas aparece una conducta indiscriminada a la hora de comer.

Efectos de la castraci贸n sobre conductas relacionadas con la reproducci贸n

El problema conductual que m谩s resulta afectado por la castraci贸n es el vagabundeo, que resulta suprimido en m谩s del 90% de los perros, seguido en orden de frecuencia por la monta y la pelea intrasexual, con una supresi贸n del 60-70% (Hart y Eckstein, 1997). Probablemente porque se trate de conductas asociadas a patrones reproductivos.

En el caso de las hembras, la conducta sexual desaparece de forma definitiva despu茅s de la castraci贸n (Manteca, 1996 y 2002). En los machos, por el contrario, los efectos de la castraci贸n son muy variables e incluso inexistentes ya que se ha observado que la castraci贸n en machos prepuberales no reduce significativamente la monta ni la respuesta sexual al estro de las perras, tampoco reduce la agresividad ni las peleas cuando compiten ya sea por jugueteshuesos o por perras en celo. Lo que si se afecta es la incapacidad de estos perros castrados en conseguir copular con la hembra (Le Boeuf, 1970). Otros autores sostienen que con la castraci贸n se reduce la monta (Overall, 2001).

Parte de esta variabilidad podr铆a deberse a la experiencia previa del animal, de forma que los individuos que hubieran copulado repetidas veces antes de la castraci贸n seguir铆an manifestando conducta sexual despu茅s de la intervenci贸n en mayor medida que los animales sin experiencia sexual previa, aunque siempre en menor medida que cuando estaban sin castrar (Manteca, 1996 y 2002).

Conclusiones

La castraci贸n es un medio efectivo para tratar problemas conductuales que pudieran estar relacionados con la reproducci贸n como son el vagabundeo, la monta y la agresividad intraespec铆fica de los machos. Teniendo en cuenta que no existe unanimidad a la hora de determinar si la castraci贸n es efectiva o no en funci贸n del problema conductual y que no todos los perros tienen por qu茅 responder de la misma manera, se recomienda que antes de dar el paso irreversible de dicho acto, se consulte en una clinica veterinaria por una valoraci贸n emp铆rica previa mediante la castraci贸n qu铆mica o medicamentosa. Para este fin, en el macho se podr铆a utilizar antiandr贸genos esteroideos, como la ciproterona o el megestrol, o no esteroideos como la flutamida, nilutamida o bicalutamida. En el caso de la hembra se podr铆a ensayar con progest谩genos. En cualquier caso, lo que si es seguro es que la esterilizaci贸n es el m茅todo habitual para controlar la natalidad y superpoblaci贸n de perros.

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